Es una de las preguntas más frecuentes, aunque pocas personas la formulan tan directamente. Suele llegar disfrazada de otras: «¿Hasta dónde llega una sesión?» o «¿Qué tipo de fotos hacéis exactamente?». La pregunta de fondo siempre es la misma: ¿qué diferencia hay entre boudoir y fotografía erótica?

Es una pregunta legítima y tiene una respuesta clara.

El boudoir: sensualidad sin explicitud

Una fotografía boudoir puede ser muy sensual, muy íntima, muy cargada de algo. Pero no muestra genitales, no es explícita en términos sexuales, y no tiene como objetivo la excitación directa del espectador. Su objetivo es mostrar a una persona de una manera que sea poderosa, íntima, y que la propia persona reconozca como suya.

Puedes hacer boudoir en lencería. Puedes hacerlo en topless. Puedes hacerlo desnuda, siempre que la imagen se construya de manera que no sea explícita —y hay muchísimas formas de fotografiar un cuerpo desnudo que no son pornografía.

La fotografía erótica: explícita, y con propósito distinto

La fotografía erótica muestra más. Puede ser completamente explícita o puede estar en ese territorio intermedio que ya supera lo que el boudoir cubre. Su intención es diferente: hay una carga sexual directa que forma parte del objetivo de la imagen.

También la hacemos, si es lo que la persona busca. No es algo que ocultemos ni que nos avergüence. Pero es un tipo de trabajo diferente, con una conversación previa diferente, y con un resultado diferente.

¿Cómo sabes qué quieres tú?

La forma más sencilla de pensarlo es esta: ¿para qué quieres las fotos? ¿Son para ti, para guardarlas, para sentirte de una manera? Suelen ser boudoir. ¿Son para compartirlas con tu pareja, para una plataforma, para algo en lo que la carga sexual es el punto? Ahí puede estar más en el terreno erótico.

Cuéntanos qué buscas y te orientamos sin ningún tipo de juicio. Llevamos años haciéndolo de las dos maneras.

— Julio & María