Es una pregunta que nos hacen, no siempre con esas palabras: «¿No pensáis en abrir en Madrid?» O: «¿No sería más fácil en una ciudad más grande?».

La respuesta honesta es que no queremos. Y la razón es más interesante que un simple «nos gusta León».

El tamaño importa para este tipo de trabajo

Una ciudad grande significa más volumen posible, sí. Pero también significa más competencia, más ruido, más dificultad para construir algo con identidad propia. En Madrid hay decenas de fotógrafos de boudoir. Aquí somos los únicos que hacen esto de esta manera.

Eso tiene un valor que no se puede comprar: cuando alguien en León o en Castilla busca una sesión boudoir seria, nos encuentra. Y cuando alguien de Madrid quiere algo diferente a lo que tienen en su ciudad, también nos encuentra. La especificidad geográfica nos posiciona, no nos limita.

León tiene una escala que favorece este trabajo

Lo que hace que una sesión boudoir funcione tiene mucho que ver con el espacio, la privacidad y la calma. León tiene todo eso. Los espacios que usamos están en el centro, son accesibles, y no hay la presión de ciudad grande que hace que todo vaya demasiado rápido.

Las personas que vienen de fuera lo notan. Hay algo en llegar a León para una sesión que ya tiene ese componente de desconexión incorporado. No tienen que gestionar el tráfico de Madrid ni encontrar aparcamiento ni gestionar el caos. Llegan, respiran, y están.

Lo que construimos aquí

Llevamos desde 2018 construyendo algo en León. Una reputación, una manera de trabajar, una red de espacios que conocemos bien. Eso no se traslada de ciudad en ciudad sin perder algo esencial.

León es donde hacemos nuestro mejor trabajo. Y hacer nuestro mejor trabajo es más importante que hacerlo en una ciudad con más habitantes.

— Julio & María