El retoque fotográfico es, probablemente, el aspecto más malentendido de la fotografía boudoir.

Hay dos extremos. El primero: personas que esperan que el retoque las transforme, que las haga parecer otra versión de sí mismas, más delgada o más joven o diferente. El segundo: personas que tienen miedo de que «les hagan cosas» a sus fotos y que el resultado no se parezca a ellas.

La realidad está en otro lugar completamente distinto.

Lo que hacemos

Trabajamos con una edición que podría llamarse honesta. Corregimos la exposición, el contraste y el balance de color para que la imagen muestre lo que había realmente cuando se tomó — no una versión más luminosa o más saturada de la realidad. Hacemos un trabajo de piel que elimina imperfecciones temporales: una rojez puntual, una marca de ropa que quedó en la piel, una pequeña erupción del día. Cosas que no son tú — son del momento.

También trabajamos cuidadosamente en que las sombras y las luces estén donde deben, que la imagen tenga el tono emocional adecuado, que el blanco y negro (cuando lo hacemos) tenga profundidad y no quede gris y muerto.

Lo que no hacemos

No modificamos la anatomía. No adelgazamos, no alargamos piernas, no borramos barriga. No suavizamos la piel hasta que parece plástico. No aplicamos filtros que cambien la tonalidad de la piel o que hagan que la imagen parezca salida de Instagram.

La razón no es solo ética, aunque también lo es. Es que esas técnicas destruyen lo que hace especial una imagen boudoir: la autenticidad. Una foto muy retocada de alguien puede ser técnicamente bonita. Una foto honesta de alguien que estaba realmente presente durante la sesión es otra cosa.

El blanco y negro

En la edición final, una de las decisiones que tomamos es qué imágenes convertir a blanco y negro. No todas las fotos lo piden — hay imágenes donde el color es parte de lo que las hace funcionar. Pero hay otras en las que eliminar el color lo concentra todo en las formas, las texturas, la expresión. En esas, el blanco y negro no es un filtro: es la versión definitiva.

Siempre te presentamos las dos versiones cuando hay duda. Tú eliges.

Los tiempos

La edición tarda. No porque seamos lentos, sino porque hacerla bien requiere tiempo. Las fotos editadas llegan en dos o tres semanas. Preferimos eso a entregar trabajo apresurado.